Apellidos de millonarios italianos siguen perdurando desde los 1400

Es bastante raro encontrar personas con apellidos con historia, que nos hace pensar si realmente son descendientes de aquellos personajes históricos que dejaron huella en la humanidad. Sobre todo, de aquellos reyes o personajes acaudalados antiguos que nos hace pensar si toda esa riqueza ha sido heredada.

Muchas veces despertamos de esa idea cuando nos damos cuenta que son personas de lo más común, que toman el autobús para ir a su empleo mal pagado y viste de la forma más normal. ¿Acaso toda esa fama y riqueza desaparecieron en algún momento de la historia de su familia, o simplemente es casualidad que lleve el mismo apellido?

Al menos en Italia hay más certeza, pues se dice que la mayoría de los apellidos de renombre histórico, aún poseen muchas de esas cualidades en el presente, incluyendo su riqueza.

Curva del Gran Gatsby, fenómeno social que pudo haber mantenido familias ricas en un mismo lugar por generaciones

Los apellidos han dejado de pertenecer a una sola nación, gracias a la globalización y todas las facilidades para migrar que esta conlleva, es que ahora podemos encontrar apellidos del medio oriente en Europa, apellidos asiáticos en América y demás ya con bastante frecuencia y naturalidad.

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Pero también ha ocurrido un fenómeno social bastante peculiar, y eso lo ha estudiado el Banco de Italia pues está relacionado directamente con el poder adquisitivo y el desarrollo económico de una región, como es el caso de Florencia donde la industria se disparó por lo cielos, no tanto como su movilización.

Y de eso se dieron cuenta Guglielmo Barone y Sauro Mocetti, dos economistas del Banco de Italia que  revisaron censos que datan de 1427, donde pudieron ver un patrón donde los apellidos de gente acaudalada tendían a quedarse en la misma ciudad por generaciones, así que después de 600 años, muchos de sus descendientes aún disfrutan de esa riqueza.

Y pues claro, si pensamos en porqué la gente tendía a migrar montados en una pequeña cabina de un barco que tardaba medio año en cruzar el océano, es básicamente para encontrar mejores oportunidades de vida y salir de la pobreza (si llegaban vivos), entonces ¿por qué una persona adinerada tendría que irse dejando atrás sus mansiones y la fuente de sus riquezas?

Pero Italia no es el único país que ha mostrado este fenómeno, también ha ocurrido en el Reino Unido donde se descubrió que las riquezas actuales se deben al patrimonio de aquellas dinastías inglesas de hace ocho siglos atrás.

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China es otro claro ejemplo, donde familias que vivieron la caída de la dinastía Qing y el levantamiento de la República Popular China con el primer presidente Mao Zedong, una lucha que empezó a principios del siglo XX y donde se hicieron reconocidos apellidos que lo hicieron posible y que actualmente gozan de cierto estatus.

Estos son algunos ejemplos de la denominada Curva del Gran Gatsby creada por Alan B. Krueger en 2012 en un estudio sobre economía, donde notó que dentro de una sociedad desigual, había menos movilidad de sus ciudadanos.

Es decir, que si una localidad había toda clase de estatus sociales (ricos, pobres, clase media, marginados, etc.), había más probabilidad de que las siguientes generaciones heredaran el mismo estatus social, mostrando una baja tasa de cambio de un estatus  a otro (movilidad social).

Los descendientes de adinerados, aunque comentan fallas que podrían causarles pérdidas, su mismo estatus, entorno y el sistema que apoya ese apellido lo mantendrán en su lugar, mientras que una persona en pobreza extrema difícilmente podría tener oportunidades de pasar a la clase media a pesar de sus méritos.

Este fenómeno también se puede trasladar a una escala nacional, como es el caso de España, un país que está rodeado de países con tendencias a una pobre distribución económica, como Grecia y Portugal, países de los más pobres en Europa y por lo tanto con baja movilidad social.

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En contraste tenemos a Suecia y Dinamarca, quienes han realizado esfuerzos precisamente para prevenir la existencia de una desigualdad social, manteniendo al margen la pobreza y permitiendo que sus ciudadanos puedan pasar de un estatus desfavorable a uno más favorable con mayor facilidad.

Esta es una píldora difícil de tragar, donde la ilusión de la meritocracia y luchar cada día por estar en una posición mejor se esfuma, y donde tener contactos de estatus o riqueza es la única forma de salir del hueco.