Crisis en las exportaciones de tecnología militar española

Desde noviembre de 2018, España no vende material de defensa al exterior. Es más de un año de bloqueo donde los fabricantes nacionales de munición, armamento y equipos de uso militar se encuentran en una situación crítica, con una producción mínima y unas plantas industriales a borde del cierre; lo que podría implicar también cientos de personas a la cola del paro.

España no vende material de defensa: ¿estamos en crisis?

Empezamos el artículo contándote que estamos en plena crisis en las exportaciones de tecnología militar española, porque la exportación lleva año y medio bloqueada y en una situación bastante deficiente. 

Por lo que hemos podido averiguar a partir de las fuentes cercanas al sector, el presidente de TEDAE recibió una carta de Iván Redondo, jefe de Gabinete del presidente del Gobierno, Iván Redondo, donde informó de la actual situación legislativa. Es decir, depende de la ley y no se puede adoptar otra medida.

Nos referimos a la reforma del Real Decreto 679/2014 de 1 de agosto, quién aprobó el reglamento de control del comercio exterior de material de defensa. En este reglamento se quiere incluir un instrumento de verificación con el que objetivo de que se garantizar el uso del material que se exporta.

¿Dónde está el problema? Que hasta que eso no suceda, Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y Doble Uso (JIMDDU) no autoriza el expediente. Por lo que es una situación grave. 

¿Por qué se ha decidido cambiar la ley? Para ponerte en situación, tenemos que remontarnos a situaciones como la vivienda en septiembre de 2018. En ese momento, Defensa intervino para intentar anular un contrato de venta de bombas de aviación al país de Arabia Saudí después de saberse que las estaban empleado en un conflicto con Yemen.

El problema, surgió cuando igualmente tuvo que darse luz verde a la exportación, debido al gran impacto que tendría en el contrato de construcción de corbetas para la marina de Arabia Saudí por parte de Navantia.

No obstante, con el objetivo de que cosas así no volvieron a suceder, el Gobierno intervino para adoptar estos cambios. Es decir, adoptar un mecanismo de verificación para asegurarse de que el destino final de la exportación de material de defensa no es un país o un conflicto prohibido por los acuerdos internacionales.

El organismo verificador al que nos referimos, depende de la propia Secretaría de Estado de Comercio. Sin embargo, hasta la fecha solo ha emitido comunicados diciendo que habrá una pronta resolución para las empresas afectadas; todas ellas en el TEDAE. Sin embargo, pasa el tiempo y nada de soluciona.

Si echamos un vistazo a los contratos de material comprometidos, tenemos a empresas especialmente conocidas de la talla de Everis, Instalaza, Expal, Maxam o incluso SAES. A todas las empresas involucradas les afecta el bloqueo, por lo que evidente. Mientras que algunas empresas intentan que su producción siga siendo viable, aunque con impactos negativos en la plantilla.

Más concretamente, en torno a la patronal de TEDAE nos encontramos con un volumen de empresas que facturan alrededor de 6.000 millones anuales y que dan trabajo a 23.000 personas; cifras que podrían verse comprometidas y que tendrían un impacto importante para la economía de nuestro país.

Una situación crítica que esperamos tenga una pronta resolución

Así es cómo están las cosas en estos momentos. No hace mucho vimos a Navantia copar las principales portadas, afirmando que se encuentran en están en jaque unos 1.200 empleos de subcontratas, tras haber destruido 600 puestos de trabajo.

Para muchas otras empresas del sector, también es un varapalo importante. Algunas hablan de que en la actualidad cuentan con una producción mínima y con unas plantas industriales que podrían tener que cerrar en cualquier momento, o lo que es peor, tener que echar gente a la calle por no ser rentable. 

Esperemos que pronto tengamos una respuesta por parte del Gobierno y se ponga solución a esta paralización, con el objetivo de que las exportaciones de tecnología militar española vuelvan a su cauce. Aunque eso sí, con las nuevas medidas de verificación para para garantizar el uso del material enviado.

¿Qué te parece? ¿Crees que es una decisión acertada?