España se mete accidentalmente entre una disputa histórica entre Corea y Japón

A mediados de junio de este 2021, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, se reunió con el presidente de la República de Corea del Sur,  , para tocar temas de relaciones comerciales y económicas.

Fue así como Moon Jae-in pasó tres días en España para dialogar interesantes oportunidades para colaborar gracias a una inversión donde se esperan obtener beneficios mutuos, especialmente en un tema que es de interés para ambas partes: la economía verde y circular que ayudaría a ambos países a recuperarse económicamente, además de darles una oportunidad de desarrollo a futuro.

También se tocaron temas en relación con avances tecnológicos innovadores, digitalización económica, energías renovables, y otras acciones que coadyuven a la protección de nuestro planeta. De esta forma, España podría tener un gran aliado para alcanzar sus propios objetivos ya que Corea del Sur ya lleva un buen camino recorrido en este aspecto.

Como muestra de hospitalidad, el presidente de Corea del Sur visitó sitios emblemáticos de Madrid, como la biblioteca del Senado, lugar impresionante con una inmensa colección de todo tipo de contenidos. Desde luego, el presidente surcoreano no pudo evitar visitar los archivos disponibles en España relacionados con su país.

Es aquí donde ocurrió una situación que parecía totalmente inofensiva pero que tuvo un gran impacto. Se trató de documentos y mapas históricos que datan de 1740, realizados específicamente por Jean-Baptiste Bourguignon d’Anville.

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Resulta que en este antiguo mapa, se nota una isla ubicada entre Corea del Sur y Japón que llevaba el nombre de Dokdo y que según el documento, este forma parte del territorio coreano. Desde luego, el presidente Moon Jae-in se vio extrañamente complacido.

Ver que estas islas fueron señaladas como parte de su territorio fue algo posiblemente tan satisfactorio para Moon Jae-in, como la extrañeza del gobierno español ante su incredulidad.

Isla de Dokdo o Takeshima, la eterna lucha entre Corea del Sur y Japón por su soberanía

La razón por la que el presidente surcoreano se mostró complacido por lo que señalaba este antiguo mapa es porque, hasta la fecha, todavía se encuentra ambos países luchando por su soberanía.

Los surcoreanos lo llaman la Isla Dokdo, pero según los japoneses, esta isla se llama Takeshima y aseguran que es de su territorio. Esta lucha parece tener origen durante la Guerra Fría, cuando las circunstancias marcarían de por vida una relación hostil entre ambos países.

Resulta que desde 1954, Corea invadió y controló militarmente las islas del mar de Japón, y aunque este último asegura que es parte de su territorio por estar precisamente en su porción del mar, Corea asegura tener toda clase de documentos que aseguran que están bajo su soberanía.

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Para Japón, el país surcoreano aprovechó un momento difícil para invadir sus islas y siempre estará en desacuerdo que se consideren parte del territorio coreano. Pero entonces, ¿quién tiene razón?

Según la información que se ha dado a conocer, Corea prácticamente piensa que estas islas son parte de su territorio básicamente porque ellos tienen documentos más antiguos que narran de su existencia. Entre el siglo XV y el siglo XVII, estas islas fueron punto estratégico para los pescadores coreanos.

Uno de los documentos más antiguos se trata sobre la Historia de los Tres Reinos de Corea (Samkuksaki), que data del año 1145 pr el autor Kim Bu Shik, y a partir de entonces existen un gran número de documentos. Pero cabe recalcar, que los primeros documentos han sido claramente editados por el gobierno de Corea cuando estuvo en el poder la dinastía Joseon.

Casualmente, estos documentos editados son los que contienen los registros de que las islas le pertenecen al territorio coreano. Pero, ¿qué es lo que dice Japón?

Como era de esperarse, Japón tiene un gran punto a su favor, y es que aunque los coreanos hayan hecho uso de estas islas para sus actividades pesqueras y militares, este se encuentra de todos modos dentro del mar de Japón, y esto también lo refleja un acuerdo de Derecho Internacional.

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Para Japón, Corea ha ocupado estas islas de forma ilegal todos estos cientos de años aprovechando que Japón no estaba al tanto de ello, y que todos esos documentos antiguos, editados y de dudosa oficialidad, no tienen ningún fundamento o valor jurídico en realidad.

Si bien estos islotes contienen ricas reservas de gas natural, lo que no se disputa todo lo que se puede encontrar desde flora, fauna o una buena ubicación para actividades de pesca, entre otros, sino más bien es un tema de orgullo nacional.

Como pudimos ver, si bien Corea no tiene documentos que realmente avalen oficialmente su soberanía sobre estas islas, representan un punto histórico y prácticamente son las cuestiones emocionales por las que no pretende dar un paso atrás por ellas, por otro lado Japón está en todo su derecho de reclamar lo que se encuentra en su territorio e incluso estipulado en documentos que datan de la Segunda Guerra Mundial, la cual lo en ningún momento se menciona que esté cediendo sus islas cuando perdieron la batalla.

Esta batalla por los islotes afortunadamente no parece pasar a mayores como una guerra entre ambos países, más bien son cachetadas con guante blanco donde cada quien se encarga de dejar claro que son parte de su territorio cada vez que se presente una oportunidad por más pequeña que parezca.

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Y el más reciente movimiento lo hizo Japón aprovechando los Juegos Olímpicos Tokyo 2020, donde ha añadido a estas islas en el mapa publicado sobre el recorrido de la antorcha olímpica, dando a entender que es parte de su territorio aunque haya sido representado como un puntito casi imperceptible, y Corea no tardó en protestar.

Pero esta jugada también la hizo Corea cuando fue su turno de albergar los Juegos Olímpicos de Pieonchang 2018, donde fue agrada la isla de Dokdo como parte del territorio surcoreano, y Japón también hizo su respectiva protesta, salvo que en esta ocasión Corea se vio obligado a rectificar este «error», por algo será.

Sin embargo, a unas cuantas semanas del inicio de los Juegos Olímpicos de Tokio, se levantó una encuesta ciudadana donde el 67% de los votantes estaban dispuestos a boicotear los juegos si Japón no corregía su «error», algo que posiblemente nunca sucederá.

El gobierno español seguramente no tenía ni idea que le estaba haciendo un favor a Corea

Los usuarios en las redes sociales que están más familiarizados con estos países asiáticos y su historia conflictiva, les ha hecho gracia con lo que acaba de suceder con la visita del presidente surcoreano.

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«La hemos liado pero bien», menciona un usuario de Twitter que está convencido de que la ignorancia de los políticos españoles dio lugar a este suceso cómico pero a la vez de gran significado y relevancia si se conoce el trasfondo.

Si bien aunque Japón parece tener una gran paciencia y la buena fe de algún día llegar a buenos términos con su vecino al dejar que el gobierno de Corea realice actividades turísticas y militares en estas listas, aún queda mucho que sanar.

La Segunda Guerra Mundial no dejó nada bueno y el resentimiento perdura como si hubiese ocurrido ayer, especialmente con la ocupación del ejército japonés en Corea, donde se llevaron a cabo actividades inmorales como la creación de casas sexuales donde esclavizaban mujeres coreanas para satisfacer las necesidades sexuales de los soldados del país del sol naciente.

A la fecha, solo se necesita la más mínima chispa para encender la llama de la discordia entre ambos países, y esperemos que España no haya sido la excusa perfecta para mermar la delicada relación, pues mancharía nuestras relaciones con Japón.

Japón representa para España un destino de exportaciones que va en aumento, logrando generar más de 2.7 millones de euros tan solo este 2019 de una amplia gama de productos nacionales donde destacan productos cárnicos, aceites, bebidas, vestimenta y farmacéuticos.

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También España se ve beneficiado de importaciones japonesas con vehículos, aparatos mecánicos y otros tipos de maquinaria donde destacan artefactos ópticos y eléctricos que favorecen el crecimiento e innovación tecnológica de España.

Así que esperemos que con un poco de suerte no se vean mermados estas relaciones internacionales que son tan necesarias para España, y solo por esta pequeña anécdota con un mapa tan antiguo que si bien es uno de los mejores para su época, todavía se desconocían muchos detalles durante su elaboración.