Fracking: Descontrolada extracción de recursos naturales podría causar terremotos

Todos los seres vivos necesitan de recursos naturales para sobrevivir, ya sea para comer, hidratarnos, crear un refugio o incluso respirar requiere de absorber un recurso natural del medio ambiente, es así para todos.

Pero la particularidad de los seres humanos nos ha llevado a requerir más recursos para otros propósitos como cubrirse del frío, crear herramientas y armas, obtener mejores refugios, y más, que han ido evolucionando y volviéndose cada vez más complejos hasta tener que requerir recursos como minerales, metales, entre otros.

Hemos creado las condiciones más propicias para sobrevivir con facilidad, que nos hemos multiplicado descontroladamente hasta llegar a un problema que nos afecta día a día: la sobre población humana, que como es lógico, cada uno requiere de recursos, ahora no solo para su supervivencia, sino para su comodidad y conveniencia.

Con ello vino un concepto que ha resonado las últimas décadas, y es la sobreexplotación de los recursos naturales que tiene como principal característica llegar a afectar o desaparecer ecosistemas enteros, llevar a la extinción especies, crear escasez de recursos, contaminación de espacios naturales, entre otros problemas que ya todos conocemos.

A pesar de que muchos de los recursos son renovables y que de un árbol podemos obtener frutos cada año, por decir un ejemplo, una de las preocupantes que han manifestado los científicos en los últimos años, es que llegamos a un punto de quiebre donde hemos superado la capacidad de la naturaleza para renovar esos recursos extraídos.

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Esto ha atraído hambre, escases de agua en comunidades más marginadas alrededor del mundo, pero también ha traído invasión a espacios naturales importantes como selvas para extraer productos de consumo, y también destrucción como ocurre con las actividades mineras para obtener minerales para productos electrónicos.

Todas estas problemáticas ya son bien conocidas y sabemos que nos conducirán a una era de escasez global y extinción de aquellos recursos de las cuales dependemos, conduciéndonos a un futuro desalentador si no cambiamos el rumbo.

Sin embargo, hoy podemos darnos cuenta que estos escenarios solo son la punta del iceberg, y que el efecto dominó podría ser mucho mayor de lo esperado, trayéndonos consecuencias inesperadas y más devastadoras como los estragos que han acontecido en cuanto a cambios climáticos.

Inundaciones históricas, huracanes mucho más fuertes y frecuentes, calores que encienden en llamas bosques enteros, con toda y la biodiversidad y comunidades que habitan en ellos, son situaciones que jamás pudimos predecir hace tan solo una generación atrás y ahora nos tiene entre la espada y la pared.

Y sería inocente pensar que no podría ocurrir nada más, pero otras problemáticas como los socavones han acontecido con mayor frecuencia e intensidad, como ha ocurrido en Puebla, México que dejó atónitos a muchos, y que tomó tiempo para resolver que se han empezado a ser más frecuentes debido a la extracción desmedida de agua de la tierra, modificando su estructura y produciendo enormes cráteres.

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El fracking, otro fenómeno producido por el ser humano que podría traernos terremotos

El socavón de México midió cerca de 118 metros de diámetro y 44.5 metros de profundidad, según los informes técnicos del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Puebla (Concytep), que engulló todo un sembradío de maíz, estuvo a unos centímetros de comerse la casa de una familia y atrapó a dos caninos que posteriormente fueron rescatados.

Nada comparado con el socavón de Santa Maria Zacatepec, también en Puebla, cuyo diámetro superó los 388 metros, desapareciendo del mapa más de 8.813 metros cuadrados, al menos durante los últimos reportes en diciembre de 2021, que siguió creciendo con el paso del tiempo.

Es aquí donde nos hemos dado cuenta que explotando los mantos acuíferos subterráneos traería consecuencias más importantes de las que pensamos, y es que este volumen de agua al desaparecer desestabiliza toda la tierra a su alrededor.

El fracking o también llamada “fractura hidráulica” juega con la misma lógica pero con la extracción desmedida de petróleo de inmensos yacimientos subterráneos que pueden abarcar la extensión de todo un pueblo, o ciudad pequeña suburbana.

Para extraer estos hidrocarburos es necesario hacer una perforación en forma de “L”, es decir, perforar de forma vertical y luego doblar de forma horizontal para poder extraerlos, para poder romper esta durísima tierra y rocas, se utiliza agua con arena como si de un taladro se tratase, generando grietas y fracturas del suelo a su paso.

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Y muy al contrario de lo que vemos en las películas, el hidrocarburo no sale disparado a alta presión hacia la superficie de una grieta por sí solo, sino que se requiere de instalaciones de extracción con maquinaria bastante intrusiva para el suelo, metiendo enormes tuberías y maquinaria para el proceso hasta agotar el yacimiento.

No es difícil imaginar lo agresivo que puede ser estos procedimiento para el suelo y eso muchas personas lo saben, pero nuevamente, eso no es todo. El fracking también representa una amenaza para el sustrato que queda altamente contaminada con el agua químicamente modificada que se utiliza para este proceso, contaminando a su vez mantos acuíferos subterráneos.

Los efectos adversos se multiplican, sin mencionar toda la contaminación y daño colateral que significa la actividad del sector de hidrocarburos, también se han detectado pequeños terremotos que podrían estar altamente ligados.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) en colaboración con el equipo de sismología de la Universidad de Columbia, descubrieron que pequeños temblores ocurridos en Ohio, Estados Unidos, durante 2011 serían consecuencia del fracking.

Luego de estudiar el patrón, posteriormente hallaron que estos sismos pudieron ocurrir desde 2009, con intensidades que van entre 2.2 y 3.8 en la escala de Richter que afortunadamente no causaron daños estructurales en la zona pero que sí pudo ser percibida por los ciudadanos.

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Sin embargo, esto no significa que todo esté bajo control, la USGS advierte que estos terremotos inducidos por el ser humano podrían evolucionar conforme más extracciones se vayan acumulando en la zona.

Uno de los casos que podría afirmar esta preocupación es el terremoto de magnitud 5.7 en Oklahoma durante 2011 que al principio se creó un terremoto natural, pero que luego de incansables estudios publicados por el Journal of Geophysical Research, se encontró que toda la actividad en la zona que ya habían creado mini terremotos, se conjugaron para crear este más importante.

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Afortunadamente el tema no se ha dejado de lado y las investigaciones continúan, como las realizadas por un equipo de investigadores de Alemania y Canadá que han descubierto nuevas pistas entre la relación que tiene la actividad petrolera y los sismos.

Este estudio titulado “Los terremotos inducidos por inyección de fluidos caracterizados por formas de onda de frecuencia híbrida manifiestan la transición de deslizamiento asísmico a sísmico” publicado en este 2021 en la revista científica Nature, ha sido desarrollada por expertos del Servicio Geológico de Canadá, la Universidad McGill y la Ruhr-Universität Bochum.

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Aquí mencionan que se descubrieron movimientos telúricos nunca antes vistos y que estaban relacionados con el fracking practicado en la zona. Estos movimientos se les caracteriza por ser lentos pero que suelen durar más tiempo que un sismo natural similar.

Un total de 350 terremotos fueron estudiados por este equipo dividido en ocho estaciones sísmicas que rodean la circunferencia de un pozo de inyección al oeste de Canadá, de los cuales el 10% de estos sismos tenían características nunca antes vistas.

También descubrieron que el proceso de romper el suelo  para llegar a los yacimientos a través del bombeo de agua a presión como mencionamos antes, genera que la presión aumente modificando la tensión elástica de sustrato y de las rocas que atraviesa, esto causa un efecto dominó que culmina en deslizamientos que producen sismos.

Si bien naturalmente puede haber deslizamientos que no producen sismos (asísmicos), el fracking ha producido un temblor bastante particular que podría ubicarse entre un sismo natural y un deslizamiento asísmico, como los que ocurren cerca de los pozos de inyección.

Al principio los expertos pensaban que los sismos por fracking podrían ser similares a los naturales, pero luego de compararlos se dieron cuenta de la gran diferencia, por ejemplo, un sismo de magnitud 1.5 que con frecuencia duran 7 segundos,  los “artificiales” de hecho duraban más de 10 segundos.

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Si los sismos por el fracking demuestran que pueden seguir escalando a magnitudes más intensas, podríamos estar ante una inminente amenaza, por ejemplo, de terremotos a gran escala que puedan desatar una destrucción ininterrumpida por veinte o treinta minutos, sin duda algo catastrófico.