No es una fallo, el avión Blackbird tira combustible estratégicamente mientras vuela

Aunque actualmente existe muchos aviones militares sorprendentes debido a su alta tecnología, vale la pena hacer una mención honorífica a uno bastante particular, se trata del Lockheed RS-71, también conocido como Blackbird.

El Blackbird, como su nombre lo insinúa, se trata de un avión completamente negro con una forma aplanada para hacerlo lo más aerodinámico posible, minimizando la fricción por el aire.

Para este avión aplanado su prioridad era superar la entonces marca de velocidad Mach 3, es decir, tres veces la velocidad del sonido, aproximadamente 3.600 km/h.

Introducido por primera vez en 1966, se convirtió en el avión tripulado más rápido del mundo, un diseño espectacular logrado por Skunk Works, un grupo de la compañía Lockheed encabezado por el diseñador principal, Clarence Johnson.

La idea principal de alcanzar tal velocidad, era para obtener un avión de reconocimiento estratégico capaz de volar grandes distancias y minimizando su detección por radares enemigos.

Sin embargo, nada de esto lo hacía invisible, pues aún podía ser detectado por algunos radares como los del control de tráfico aéreo. De hecho, se alcanzaron a reportar ataques al Blackbird de misiles tierra-aire de enemigos tras haber sido detectado por sus radares.

LEER
TSMC, el rey de los semiconductores podría ser destronado en plena crisis

Aunque la Fuerza Aérea de Estados Unidos reportaron un total de 19 aviones perdidos, aseguran que ninguna de estas se trató por ataques en combate.

Una de sus características más destacables también era tirar combustible cuando estaba en tierra

Un gran charco de combustible esparcido jdebajo de uno de estos aviones mientras se preparaba para despegar, era una de las estampillas más comunes de ver en las pistas de aterrizaje.

No se trataba de una descompostura o falla de diseño, esta peculiaridad se debía a los materiales especiales con los que estaba construido, y es que un avión supersónico debe ser mucho más resistente que un avión común.

La fricción generada durante los vuelos supersónicos puede llegar a calentar los materiales, estamos hablando de un calor extremo de 500°C que podría quebrar o cambiar las propiedades de cualquier otro material de aviones.Por eso, Skunk Works resolvió utilizar en su diseño el titanio en la mayor parte de su fuselaje.

Una gran idea en teoría pero imposible de lograr, pues el mayor proveedor de titanio de calidad mundial era la entonces Unión Soviética, país al que estaban combatiendo en ese momento en la famosa Guerra Fría.

LEER
Los Realme Bud Air se presentan con un gran precio

A pesar de la guerra, ambos países no pausaron sus intercambios comerciales, así que la CIA tuvo la idea de comprar el titanio bajo el nombre de una empresa fantasma, así nadie se daría cuenta que dicho material estaba destinada a la construcción de aviones militares.

Gracias a esto, los tanques y varias partes del avión pudieron ser construidas con titanio, pero se encontraron con otra problemática: era tan duro que no podrían sellar adecuadamente los tanques de combustible.

Así que no les quedó de otra que permitir dichas fugas y adaptar el avión para que las tuviera de la forma más segura posible mediante filtros estratégicamente ubicados.

El combustible vertido no representaba un peligro, ya que utilizaba JP7, un combustible que requiere un calor mucho más alto de lo normal para llegar al punto de inflamabilidad así que dicho combustible no debía inflamarse tan fácilmente como cualquier otro combustible.

Sin embargo, llegar a velocidades de March 2.6 en pleno vuelo sí era algo que ponía nerviosos a los  diseñadores, pues el recubrimiento de titanio del avión podría elevar su temperatura a 200°C, una temperatura que sí podría inflamar los gases de los varios tanques que poseía el avión.

LEER
Un tipo hackea Google Maps paseando con 99 teléfonos

Lo interesante es que descubrieron que el titanio podría expandirse más de un metro con dichas temperaturas, cerrando las juntas de los tanques y por lo tanto evitando la fuga de combustible y sus gases.

Además, también descubrieron que la presión atmosférica inerte de las alturas podía ayudar para que el avión pudiera llegar a March 2.6 de forma totalmente segura.

Así que tuvieron que hacerse de un avión cisterna, es decir, prácticamente un avión que funciona como despachador de combustible, esto con ayuda de un avión Boeing KC-135Q Stratotanker.

Gracias a esta magnífica combinación, pudieron hacer que el Blackbird volara a grandes velocidades por mucho más tiempo, de forma segura y completar diversas misiones hasta su retiro en 1998.