¿Qué impacto real tiene una botella de plástico?

Uno de los mayores problemas climáticos, además del calentamiento global, es sobre la contaminación causada por los plásticos que se han convertido en una plaga tanto en tierra como en los mares.

Los plásticos son difíciles de combatir por la inmensa cantidad de estos desechos que se producen al día, aunado con la dificultad que supone reciclarlas y el impacto que logra tener en el medio ambiente por décadas.

En la actualidad, prácticamente utilizamos plásticos para cada aspecto de nuestra vida, no solamente en las botellas y envases de los alimentos, también el de los productos de higiene personal, dispositivos, herramientas, utensilios, vajilla, medicamentos, vestimenta, maquinaria, e incluso el estropajo con el que nos bañamos tiene plástico en su composición.

A estas alturas, es prácticamente imposible volver a la época donde todo era de vidrio, metal o madera, pues la versatilidad del plástico es la que ha ayudado a lograr todos los avances modernos.

Lo único que podemos hacer en este punto sin retorno, es utilizarlo de una forma más inteligente y que genere un impacto a menor escala que permita cierta recuperación del ambiente.

Por ejemplo, eliminar los plásticos de un solo uso como proponen algunos países, u ofrecer productos en mayor cantidad, donde no se vendan cientos de botellas de agua de 600 ml por ejemplo, sino de 2 o 3 litros para que su uso se extienda.

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Un estudio demuestra cuál es la capacidad de la botella ideal

Ha sido la Universidad de California del Sur, quienes han determinado la capacidad de la botella de plástico que podría tardar más tiempo en convertirse en basura y que además, contiene la cantidad de líquido ideal para la mayoría de situaciones.

Se trata de la botella de 2.3 litros el que podría retener un poco más la basura provocada por las botellas de agua, equilibrando perfectamente el factor contaminante y eficiencia.

Su grosor, forma, y otros aspectos pueden variar así como el material con el que podría estar elaborado. Desde luego, esta es solo una cifra basada en cálculos matemáticos, probabilidad y básicamente números de datos recabados.

En la práctica, se debe considerar otros factores como el almacenamiento y transporte de las botellas, donde comúnmente se embalan en varias unidades, y estas cajas a su vez se estiban para colocarlas en los camiones o bodegas.

El grosor del material, el diámetro de la botella y otros factores son cruciales al momento de apilarlas para su almacenamiento, pues si resultan ser muy frágiles y soportan poca presión sobre ellos, podría perjudicar a la forma en la que se comercializan.

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La forma estética de la botella también tiene una razón de ser, y está relacionada básicamente por la mercadotecnia, donde los fabricantes pueden preferir cierto tipo de plástico con tal de hacerlo llamativo y garantizar las ventas, poniendo en último lugar las consecuencias ambientales.

Debido a esto, poco se puede hacer por sugerir cierto tipo de botella de plástico en específico, por lo que resulta más útil analizar las botellas ya existentes para definir cuál de ellos cumple con su papel con el medio ambiente.

Con este nuevo enfoque, se trata de descubrir qué tipo de botella utiliza menos material plástico, o mejor dicho, saber el mínimo que puede tener para que la botella funcione y se requiera menos material plástico para su fabricación.

Las marcas que se analizaron solo se limitan a Estados Unidos, y encontraron un factor interesante, donde la relación entre capacidad de producto y el peso de la botella de plástico vacío era la solución.

Encontraron que las botellas entre 0.5 litros y 2.9 litros funcionaba para el propósito, pero mejor aún, encontraron aquella que funcionaba mejor que todas y fue la de 2.3 litros.

¿Por qué la botella de 2.3 litros es la más sustentable?

Para este estudio se analizaron residuos del plástico más utilizado para fabricar botellas, el plástico PET, específicamente recolectadas en Minnesota, donde se observó que las botellas 2.3 litros se encontraban en menor cantidad que el resto.

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Con esto también se dieron cuenta que mientras más pequeñas las botellas de plástico, estas tienden a venderse al por mayor, provocando aún más contaminación.

En pocas palabras, las botellas de entre 500 ml y 2 litros, son las que más se venden al por mayor, ya que se ajustan a la mayoría de actividades cotidianas, fomentando su compra diaria y por lo tanto, formando parte de los cientos de kilos de desechos que se vierten al medio ambiente.

Ya que las botellas de 2.3 litros se utilizan para actividades menos cotidianas, y resulta ser una cantidad poco convincente por el consumidor (tal vez porque comprar una botella de 2.5 litros resulta más barato), estas se encuentran con menor frecuencia.

La preferencia de cantidades por parte del consumidor es algo que también se observa en las latas de bebidas, donde la ingeniería tiene mucho que ver del porqué todas las latas prácticamente son iguales, y están optimizadas para utilizar la menor cantidad de aluminio para su fabricación.

¿Qué hay sobre el reciclaje de los plásticos?

Como mencionamos desde un inicio, el plástico se encuentra prácticamente a nuestro alrededor, y regular la ingeniería de las botellas de bebidas no hará mucha diferencia si no se regula también la de otros objetos.

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En términos generales, estos objetos resultan de una mezcla de resinas con polímeros, y otras sustancias provenientes del petróleo que adquieren cualquier forma gracias a su fundición con calor y moldeado a presión.

Y pese a que todos pasan por el mismo proceso de fundición, lo cierto es que no todos pueden volverse a fundir para ser utilizado nuevamente, como resultado, se convierten en residuos contaminantes.

Además, el proceso de reciclado también puede ser algo riguroso, pues se deben clasificar por su color y composición antes de ser triturados, fundidos y convertidos en grazas para volver a ser utilizados. Entre procesos como el lavado y tratamiento, hace que tratar de reciclar ciertos plásticos sea costoso y poco factible.

Esto es debido a que no todos los materiales se pueden procesar apropiadamente, ya sea por el desgaste o por la pigmentación, es decir, son teñidos de colores poco comunes, haciendo que todo el proceso no sea factible solo para reciclar poca cantidad de botellas de colores raros.

Para compensar este largo proceso, se creó un Código de Identificación de Resina por parte de la Industria Plástica de Estados Unidos, conocido como RIC, pero que también se aplica en todo el mundo y sirve para identificarlas más rápidamente.

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El RIC es prácticamente el número que vemos debajo de todas las botellas de plástico, lo identificamos fácilmente porque suele estar dentro de un triángulo de esquinas redondas, y debajo de esta suele haber las siglas del tipo de polímero.

Este código simplemente está destinado al personal que separa los residuos al momento de reciclarlos, aunque algunos rumores indican que se trata de la cantidad de veces reciclada o el material.

Pero lo más importante que debe saber todo consumidor, es conocer aquellos plásticos que sí se pueden reciclar, de ese modo optar por productos con este tipo de envasado, en las cuales destaca:

  • PET, del que hablamos anteriormente y está elaborado a base de Tereftalato de polietileno, suele ser totalmente trasparente y se las encuentra comúnmente en botellas de agua o refrescos.
  • PE-HD (HDPE), está compuesto por polietileno de alta densidad, y la encontramos en los envases de yogurt, cremas y otros productos lácteos, también en botellas de champú, detergentes líquidos, perfumes, entre otros.
  • PVC, hecho de policloruro de vinilo, se le suele identificar por su dureza, rigidez y versatilidad, debido a sus compuestos no se utiliza para envasar alimentos, pero lo vemos en otro tipo de objetos como llaves de agua de plástico, tuberías, piezas de aparatos y otra gran variedad de objetos.
  • PP, se trata del polipropileno, que se encuentra comúnmente en utensilios de cocina, recipientes para microondas, cubiertos desechables, pajillas, entre otros.
  • LDPE, o polipropileno de baja densidad por sus siglas en inglés, se caracteriza por su gran flexibilidad, que se puede moldear fácilmente para hacer objetos bastante delgados, por eso la encontramos en bolsas de basura y de alimento, así como tapas flexibles y algunos tipos de botellas.
  • PS, o poliestireno, también es fácil de moldear y es mejor conocido por los «cacahuates» o «chetos» de embalaje, sirviendo para mantener seguro un objeto frágil dentro de una caja, también es conocido como «unicel» que son las protecciones blancas y livianas hechas de bolitas compactadas que también sirven para embalaje.
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Otra función muy conocida del poliestireno es en la vajilla desechable térmica de color blanco para servir el café.

Es recomendable que las personas se informen sobre qué tipo de plásticos se reciclan en su localidad para saber por qué tipo de plásticos inclinarse, ya que en muchos sitios no se reciclan algunos como el poliestireno, convirtiéndose en el principal contaminante de dicho lugar.